Mi primer mes siendo foráneo: No comí en dos días.

 

Hola mis foráneos, hoy les compartiremos la historia que nos mandó Pedro Vargas, originario de León, Guanajuato quien actualmente es estudiante de Ingeniería en la BUAP. Él nos cuenta cómo fue su experiencia el primer mes que llegó a Puebla, de verdad sufrió mucho.

Así empezó la aventura. “Yo decidí estudiar en BUAP, porque la escuela tiene mucho prestigio y la carrera era perfecta para mí. Afortunadamente pasé el examen de admisión y para la primera semana de agosto, ya estaba instalándome en un depa por CU. Yo estaba tan feliz y emocionado de empezar mi vida universitaria, pero nunca me imaginé que iban hacer de los peores días de mi vida”.

La primera semana. “Todo iba perfecto los primeros días, ya que mi mami me había dado comida y solo la tenía que calentarla, tenía mi ropa limpia, mi dinero de la semana, pero poco me duro el gusto, ya que todo eso se empezó a terminar y lo difícil comenzaba”.

“Primero que nada, administré muy mal mi dinero, gasté $500 pesos en comidas fuera de la casa en tres días, lleve la ropa a la lavandería y no sabía que cobraban tan caro, gaste alrededor de $200 pesos, pasajes, Sabritas, películas, cine, etc.  Entonces para la mitad de la semana solo me quedaban $15 pesos, fue un shock emocional”.

“Afortunadamente, tenía a mis papis que me apoyaban en todo y me mandaron un dinerito extra, entonces paso lo peor, me asaltaron. Se llevaron el dinero que acababa de retirar, fue una muy mala experiencia. Pero decidí no contarles a mis papás para no asustarlos, sobre todo a mi mamá que sufre problemas del corazón, tenía que afrontar mis problemas yo sólo. Que iluso fui, sobrevivir un fin de semana con $15 pesos es casi imposible, solo me alcanzo para comprarme una sopa knorr, eso fue lo único comí en dos largos días”.

“El lunes ya no pude más y le platique a un compañero, quien fue el que me ayudó y me presto algo de efectivo, de verdad fue increíble, ya que ese poco dinero que me dio a comparación que el de mis papás la primera semana, lo valore y aprecie como no tienen una idea. Me la pase llorando como un bebé por tres días, tratando de no correr y tomar el primer camión a León”.

Una gran lección de vida. “Después de esos días, aprendí a lavar mi ropa, planchar y cocinar cosas básicas. Valoro mucho mi fuerza de voluntad y aguante que tuve ante esa situación. Pienso que fue una mala experiencia foránea, pero me ayudo a darme cuenta, que no es tan fácil como parece”.

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